En
entrevista con Ocio Latino, Beatriz, quien también
trabaja
como interna en una casa de familia desde hace 7
años, comentó cómo en este país
las personas que trabajan
como empleadas del hogar gozan de menos beneficios
que el resto de los asalariados al no estar amparadas
por el Estatuto de los Trabajadores. “Las personas
que trabajan
como empleadas domésticas deben afrontar diversas
desventajas
al encontrarse menos protegidas por las leyes vigentes.
Por
ejemplo, los empleados del hogar nos encontramos bajo el
Régimen Especial de Empleados del Hogar de la Seguridad
Social, por lo que no podemos cotizar para beneficiarnos
luego
del seguro de desempleo, ni cobrar la incapacidad temporal
por
enfermedad en determinadas situaciones”, comenta
Beatriz.
Más de 760.000 personas integran el colectivo de
personas que
trabajan en el servicio doméstico en España,
labor que se rige
por el Régimen Especial de los Empleados del Hogar
de la
Seguridad Social, que, en principio ofrece prestaciones
similares
a las de los demás trabajadores: tienen derecho
a la asistencia
sanitaria, incapacidad temporal o permanente, maternidad,
jubilación
y beneficios familiares por hijo a su cargo. El matiz está en
que las citadas prestaciones no se les ofrecen
en igualdad de condiciones que al
resto de trabajadores.
Algunas de las mayores diferencias se
encuentran en las bajas por enfermedad (la
prestación por incapacidad se hace efectiva
29 días después de que se haya hecho
la solicitud); la jubilación, que no se puede
solicitar antes de los 65 años si siempre se
ha cotizado bajo este régimen; o la pensión
por invalidez, para cuyo disfrute se ha
de tener cotizado un período de 60 mensualidades
en los últimos 10 años.
Es el caso de la colombiana Marlene
Pérez, quien lleva 7 años trabajando en el
servicio doméstico como externa, por
horas, y que en una ocasión tuvo que
demandar a su empleadora pues la despidió
improcedentemente por no asistir a trabajar
dos días a causa de la muerte de su
madre (un motivo de causa mayor). Ella
dice con toda seguridad y anima a todas
las empleadas del hogar “a hacer valer sus
derechos y a atreverse a demandar aunque
no tengan papeles, pues asegura que no
pasa nada, eso si siempre con la asesoría
de un abogado y teniendo pruebas, pues
ella lo hizo y ganó el caso recibiendo todo
lo que le correspondía por derecho como a
cualquier trabajador.”
Derechos y
obligaciones
Los derechos y obligaciones
laborales
del servicio del
hogar están regulados
en el Estatuto
de los Trabajadores,
donde se incluyen
todas las actividades
de ámbito
doméstico -como el
cuidado de la casa y
la atención a los
miembros de la
familia o de las personas
que convivan
en el domicilio-.
También comprende
otras labores como
la jardinería o la
conducción, por
ejemplo, siempre
que estén relacionados
directamente
con las tareas
domésticas.
Beatriz también nos comenta que la normativa
actual exime a los empleadores de
realizar un contrato laboral por escrito y
que casi siempre se hace verbal, con lo
que se transgreden muchos derechos de
los empleados, como el de sus periodos
de descansos semanales, el consecuente
impago de horas extras, además de contar
sólo con una indemnización de siete días
por año trabajado con un máximo de seis
mensualidades, mientras que los demás
asalariados disfrutan de 33 días por año
cumplido y con un límite de 24 sueldos.
María del Carmen Ledezma es una boliviana
de 52 años que desde que llegó a
Madrid ha trabajado en el servicio doméstico
como interna y según su testimonio, ha
sufrido varios atropellos e injusticias por el
hecho de no contar con un contrato, y
hasta en uno de los casos ha tenido que
demandar a su empleador por despido
improcedente, ganando ella el caso.
Además cuenta que en este tipo de
empleo se tienen que cubrir jornadas de
más de 12 horas de trabajo y que hay muy
poco tiempo de descanso por el solo
hecho de vivir en el mismo lugar de trabajo.
Según ella “lo único bueno de trabajar
en el servicio doméstico es la paga pues
me permite ahorrar para lograr mi meta de poner mi propio
taller de modistería y hacer una
casa en mi país, por lo demás no hay ninguna
otra ventaja pues en ningún lado he recibido,
ni
he visto que las chicas, reciban buen trato, tenemos
que aguantar muchas humillaciones…”,
concluye.
Todo esto ha llevado a que SEDOAC, con el
apoyo de otras asociaciones como AESCO y la
Escalera Karakola, se hayan unido con el objetivo
de luchar contra estas discriminaciones y
lograr la igualdad de los derechos y deberes de
los empleados del servicio doméstico, juntando
firmas, para negociar con el gobierno la equiparación
con el régimen general del Estatuto de los
Trabajadores.
Aclara Beatriz que entre las especificaciones del
documento que se quiere presentar al reunir las
500.000 firmas necesarias para negociar están
la
exigencia de un contrato escrito que regule la
relación laboral y una nómina. También
el establecimiento
de un salario superior al salario mínimo
interprofesional, suprimiendo el descuento
por alojamiento o comidas; la fijación de dos
pagas extras al año de 30 días de salario
cada
una y 30 días de vacaciones al año; una
definición
clara de los tiempos de trabajo con una jornada
laboral no superior a 40 horas semanales y
con horas extra pagadas, el pago de la seguridad
social por parte del empleador; la indemnización
por despido improcedente de 45 días por
año trabajado y la inclusión del empleado
dentro
de la prevención de riesgos laborales propios
del
sector, entre otras.
Además de todo esto SEDOAC, que ya es una
asociación establecida legalmente, “pretende
con apoyo y subvenciones de distintos organismos
y del gobierno, llegar a ser una bolsa de
empleo, y un centro de apoyo y capacitación
donde los nuevos empleados del servicio
doméstico puedan aprender además de las
labores propias del oficio, otras que les permitan
vislumbrar un futuro mejor, además de darles a
conocer sus derechos y deberes y prestar apoyo
moral y jurídico para el logro de sus objetivos.”,
dice con ilusión su vicepresidenta Beatriz Vahos.
Es por estas razones que la asociación trabaja
con empeño a pesar de las dificultades de horarios
con las que cuentan sus miembros, según lo
explica Beatriz, ya que la mayoría son empleados
del hogar, pero comenta que se reúnen el último
domingo de cada mes a las 5 de la tarde
para ir avanzando en sus metas y que cualquier
persona que se quiera unir a la misma puede
hacerlo, sólo tiene que acudir a la sede que está
ubicada en la C/ Embajadores, 52 Local o llamar
a Benilda Cruz Presidenta de SEDOAC al
638385104,para inscribirse, “cualquier persona
y
ayuda es bienvenida”, concluye Beatriz ● |